viernes, 31 de agosto de 2012

Escrito en la calle

Veo que venimos, amasados de cansancio para beber el trago que nos hace perder la cabeza y dormirnos sobre almohadas rellenas con cuchillos mientras la bandera nos enseña que el comodín se emborracha y a fuerza de palo y espada huye con todo el oro por debajo de la mesa. Tras él aparecen los piratas de bandera blanca, bebiendo cruces de los cementerios, fumigando con severas miradas a los niños, a los locos, a los ciegos, a los ojos que lloraron todo lo que vieron

¡Yo pedí nacer! en esta tierra, en este ser. Pedí nacer desesperadamente. En esta decadencia, en este hacer. Calenté mis manos en el fuego que está siempre prendido y ahora debo acariciar todo hasta calentarlo. Arrimar corazones a las brasas. Mi mirada quiere tener los matices del piano, la sinceridad del crisol.

Debo decirte que quiero seguir mejor a como soy y decírtelo. Mi palabra debe ser el sonido de mi yo. Con ese lento aliento empujaré sin tocar, contaré sueños a las noches que busquen despertar, ofreceré mis huesos, mis huellas, y mi sed, hablaré de los caminos y del empeño, del equilibrio y la creación, de las sonrisas, de la mano extendida, del vino y del sexo. Mi fuerza proviene de lo que busco. Simple.

Fuente:
Guillermo de Pósfay - Yerba Mate Libre

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