jueves, 13 de septiembre de 2012

De acá

Mercado de valores

Hace un tiempo, en una de esas tertulias matinales que acostumbramos hacer en el bar con los amigos, en medio del debate futbolero se nos coló la voz de un locutor que salía de la radio que está en una estantería detrás del mostrador, disimulada entre la botella de Gancia, la ginebra Bols y el cartelito que dice "Sanguche de milanesa 1 peso".

La voz del locutor daba la información del MERVAL: Acciones, títulos, bonex, bocón, trigo, soja, girasol, mercado ganadero... Bajas, alzas, entrada y salida de vacunos en Rosario y en Liniers. En fin, un montón de números que no mejoraban ni empeoraban nuestro día.

En ese momento, Alfredo, el periodista profesor hincha de Banfield, propuso la necesidad de crear un mercado donde coticen otros valores que estén de acuerdo a lo que ofrezcan las noticias del día. Periodistas de cada medio apostados frente a una gran pizarra donde uno se entere por ejemplo, si el olvido está en alza o en baja. A cuanto cotiza el desamparo, la mentira, la justicia, la alegría, la soledad... Así se nos ocurrió esto de pensar en un mercado de valores que reaccione a las corridas, pero del alma.

Muchos de los que saquearon el “ispa” y vendieron hasta la biyuterí de la nona, aparecen en los medios opinando cómo va la cosa. Un pibe de barrio Plata está en Coronda por una bici que no robó. El valor de la justicia se cae a pique. La impunidad crece hasta límites insospechados.

La birra, el faso y la yuta acechan por las esquinas. Allí, donde el único Dios es Patricio Rey. Donde se afanaron las llaves de la puerta de salida. Allí, el desencanto aparece con un alza considerable.

Un chico de cuatro años le pregunta a su padre quién enciende las estrellas. El futuro, entonces, sube su cotización algunos puntos.

En Refinería matan a un tachero por un par de billetes. Otro obrero cae de un andamio en una obra en construcción. La desocupación desmiente a los índices oficiales. La bronca, la indignación y la asfixia, también están en alza.

Un torturador camina libre por las calles. Sin embargo, los que laburan contra el olvido siguen juntando los retazos de la historia, y sostienen estable el valor de la memoria.

Voces confiables afirman que la verdad podría volver a ser asesinada en estos parajes del sur. Esa versión hizo crecer el riesgo afecto, el riesgo proyecto y el riesgo confianza.

Existe también una crónica diaria que vive alejada de los grandes medios de comunicación. La crónica de la gente que se enamora, que se ilusiona, que resiste... Que le pelea al presente con cada pedacito de alegría que se gana de prepo. Por ellos, en nuestra pizarra imaginaria, en nuestro mercado de valores, y más allá de los titulares de la semana, los sueños, retobados y necios, perduran en alza.

Fuente:
Nestor Sappietro - Mercado de Valores
(Hay más acá: http://nestorsappietro.blogspot.com.ar)

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